lunes, 10 de agosto de 2020

‘Networking’ para una nueva oportunidad profesional



Para tener éxito al conseguir una nueva oportunidad profesional se debe considerar su perfil profesional, correcta vestimenta, una buena comunicación verbal y escrita, conocer muy bien el rubro en el que se desempeña y poseer conocimiento de la tecnología. Sin embargo, algo mucho más importante es tener una buena y estratégica red de contactos. Tener una amplia red de contactos nos puede beneficiar en muchos sentidos en el área laboral. Nuestro objetivo es brindarles información adecuada para que obtengan los resultados deseados.


Adquirir unos buenos contactos en nuestro rubro nos permitirá mejorar nuestras habilidades sociales, a la vez de presentarnos hacia nuevas y mejores oportunidades laborales. Para explicarnos mejor, para poder tener mejores relaciones laborales con nuestros compañeros de trabajo, se realizan reuniones y salidas de la empresa. Así se generan buenas experiencias y se puede obtener las tan útiles recomendaciones, que nos servirán en un futuro empleo. Pero antes de ir más allá, debemos explicar el significado del networking, por qué es tan importante y cómo podemos utilizarlo para nuevas oportunidades laborales.

¿Qué es exactamente el networking?

El networking es un concepto que se ha vuelto más popular gracias a las redes profesionales como LinkedIn. Esto quiere decir que es una herramienta nueva en la búsqueda de trabajo. Actualmente es muy utilizada por muchos profesionales y empresa del mundo.


Errores comunes

Muchas veces se puede confundir el networking con otras prácticas de socialización no muy buenas y que pueden afectar tu perfil profesional. De manera breve te brindamos algunos puntos de lo que no debes hacer cuando buscas crecer tu red de contactos. Pedir favores, esto puede dar a entender que estas utilizando a la persona para llegar a alguien en específico.
Perseguir a profesionales o cualquier persona, esto puede ser considerado como acoso por parte de la otra persona.
Repartir tu CV a cualquier persona y en cualquier momento, esto es una mala práctica al momento de darte a conocer. Lo ideal es presentarte y si la persona está interesada te pedirá más información.


Estrategias para usarlo profesionalmente

Un aspecto muy importante para conseguir buenos contactos es usar el marketing personal, con esto me refiero a venderte como profesional. Nosotros te ayudaremos a que puedas utilizar todas tus habilidades y capacidades en momento adecuado, y con las personas adecuadas. Para esto, te invitamos a seguir las siguientes estrategias. 1) Del interior hacia el exterior

El secreto es conectarse con las mejores personas del rubro al que usted está trabajando. Así usted no solo estará rodeado de muy buenos contactos, sino que conocerá su rubro de una manera profesional. Para obtener dichos contactos se recomienda ir a conferencias, seminarios, congresos y foros. Además, de dar opiniones que aporte con el tema dado, así los asistentes lo escucharán y verán que conoce su área. Así que debe sacar provecho de estas reuniones para darse a conocer.
2) Planear metas y objetivos

Antes de asistir a algún evento o reunión con otros profesionales, se debe planificar nuestras metas y objetivos. Esto nos dará la facilidad de intercambiar puntos de vista relevantes en la conversación. Sino se realiza estos objetivos puede terminar en una reunión social, perdiendo así importantes contactos que nos permitirán expandirnos en el ámbito laboral.
3) Conócete muy bien

Es muy difícil ofrecer un servicio o producto si no se conoce sus beneficios o ventaja diferencial. Asimismo, no nos podemos vender profesionalmente sino no conocemos muy bien nuestra habilidades y capacidades, que podemos ofrecer al mercado laboral. Se debe enfatizar nuestras fortalezas y mencionar qué estás haciendo para trabajar en mejorar nuestras debilidades. De esta manera podremos mostrar más valor como profesionales.
4) Sal de tu zona de confort

Para poder desarrollarse como profesional y obtener un alto posicionamiento como profesionales es importante hacer actividades que pueden resultar incómodas para nosotros como el hecho de hablarles a desconocidos en reuniones laborales. Esta práctica nos ayudará a ganar confianza y saber tratar a todo tipo de personas. Ya que como sabemos, en la empresa nos puede tocar como compañeros o jefes a personas no muy gratas, y es necesario saber cómo llevarse bien con ese tipo de profesionales. También es recomendable asociarse a profesionales de otros países, así tendremos contactos internacionales.

En resumen, para poder utilizar el networking a nuestro favor es necesario ir a conferencias y otro tipo de reuniones, dar opiniones que beneficien y aporten con el tema. Asimismo, se debe planear los objetivos que queremos lograr al contactarnos con más profesionales. Conocerse uno mismo puede mejorar nuestro perfil y dar a conocer qué podemos ofrecer al mercado laboral. Y, por último, salir de nuestra zona de confort, hablando de manera profesional y segura con desconocidos en reuniones laborales.

Para concluir, utilizando estas estrategias le ayudará a que obtenga mejores contactos en su área y pueda crecer como profesional. Le deseamos mucho éxito en su ampliación de networking para nuevas oportunidades profesionales.


 

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viernes, 7 de agosto de 2020

Empleabilidad luego de la cuarentena



“No dejes de entrenar tu empleabilidad porque nunca es mal momento, especialmente en la crisis del Covid-19”

No pierdas el tiempo. Puedes aprovechar esta segunda etapa de cuarentena en casa por la pandemia del coronavirus para mejorar tu currículum profesional. En la actualidad existen diversas incertidumbres de cómo será el mundo laboral luego que acabe esta cuarentena. Tras el confinamiento, muchas cosas cambiarán y aunque resulta difícil hasta para los especialistas concretar lo que ocurrirá, todos coinciden en que debemos tener los ojos bien abiertos y ser flexibles para adaptarnos.

Esta etapa de confinamiento es perfecta para que cada uno prepare su estrategia laboral. El mercado se va a volver tímido, va a haber un repunte del desempleo y vamos a tener mucha competencia. Por eso, se ha de tener una estrategia clara y ser rápido.


El mundo del trabajo se ve profundamente afectado por la pandemia mundial del virus. Además de ser una amenaza para la salud pública, las perturbaciones a nivel económico y social ponen en peligro los medios de vida a largo plazo y el bienestar de millones de personas.

Definir tus objetivos profesionales.

“Necesitamos saber quién eres, hacia dónde te diriges y cómo lo vas a hacer. Todo esto transforma tu empleabilidad y propuesta de valor en el mercado laboral”. Para averiguarlo debes hacer lo siguiente:

Cuestionarte ¿Qué quieres conseguir a nivel laboral? ¿Te gusta lo que haces? ¿Prefieres la velocidad de las multinacionales o la calma de las pequeñas empresas?

El plan de acción: ¿cómo lo vas a hacer? Esto con el fin de priorizar los objetivos y asignar a cada uno de ellos un plan de acción concreto.


Definir un tiempo y realizar el plan de acción para cada uno de los objetivos laborales a cumplir.


“Al final, debes aplicar inteligentemente tus esfuerzos y búsquedas. Mientras más te conozcas, más fácil será encontrar el puesto ideal”.

No dejes que las etiquetas te limiten.


Confía en tus posibilidades. Si es posible, participa en alguna formación que te permita conocer técnicas de búsqueda de empleo y de actualización profesional.


Mantén una rutina que te permita seguir conectada con el mercado laboral.

Es el mejor momento para trabajar el autoconocimiento (análisis de debilidades, fortalezas, intereses y motivaciones en la búsqueda de empleo), el diseño de un plan a partir del mismo (¿cómo, cuándo y dónde voy a buscar empleo cuando se normalice la situación?), fortalecimiento de la marca personal (puesta a punto del currículum, redes sociales) o formación en áreas estratégicas para cada perfil (idiomas, tecnología, marketing, ventas).

Puede que hayas estado desempleado durante mucho tiempo.

Pero debes explicar que este tiempo sin trabajo no ha sido perdido, sino que ha generado cambios en tu persona, siendo beneficioso para tu crecimiento personal y profesional. Haz una revisión detallada sobre las habilidades, experiencias y conocimientos que has adquirido en tu tiempo en desempleo y ponlos en valor en la entrevista (por ejemplo, voluntariado).

Cursos y formación.

Con el confinamiento, vivimos una fiebre de cursillos y necesidad de formación. Pero la mayoría de los especialistas coinciden en que no es necesario exigirnos tanto en un momento tan duro. “No es el momento de sacarse un máster, pero sí de fijarse pequeñas metas: mejorar el Excel o el inglés, por ejemplo. O, incluso, pararnos a pensar cómo podríamos llevarnos mejor con nuestro jefe o con un compañero”.

Ficha las empresas en las que te gustaría trabajar.

Visita su web corporativa y piensa cómo podrías contribuir con su misión y objetivos. Aunque quizás ahora no estén recibiendo candidaturas, es buena idea que investigues si tienen vacantes que cuadren con tu perfil.

Cuando acabemos la cuarentena, tendremos que adquirir nuevos conocimientos, pues el mercado laboral habrá cambiado. Y la clave estará en identificarlos y adaptarse a ellos. Por ello, es más una cuestión de aprender a cambiar la actitud que de ponerse a cursar estudios como si no hubiera un mañana.



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miércoles, 5 de agosto de 2020

Aprende de los errores del despido y consigue el trabajo deseado





Ser despedido del trabajo puede ser visto como un fracaso; pero también como una enseñanza y ocasión para empezar algo nuevo. Ante un despido se puede actuar de dos formas: ‘sumirse' en criticar los aspectos negativos que tenía la empresa, o aprovechar esa oportunidad para diagnosticar qué errores estás cometiendo como profesionista. "Es un momento para hacer una autoevaluación, una reconstrucción de hechos para saber qué pasó. Es fácil que en el despido se depositen las causas, siempre, en factores externos, como ‘le caigo mal a mi jefe'. Eso pasa, pero hay que pensar, por ejemplo ‘¿por qué me despidieron a mí, y no a mi compañero?'"

Es por eso que te mencionaremos 4 causas disciplinarias más frecuentes de despido en nuestro país:

Faltas o impuntualidad a la hora de acudir al trabajo: La tardanza, es una infracción laboral, pues supone el quebrantamiento de una regla esencial en la empresa. Recordemos que la relación de trabajo supone que el trabajador se encuentre a disposición del empleador durante un lapso fijado por éste. Dicho lapso recibe el nombre de jornada de trabajo y la oportunidad de inicio y fin se denomina horario de trabajo. Por este motivo, al trabajador se le puede despedir por tener estas actitudes reiteradas evidenciando un total desinterés y falta de compromiso con la empresa.

Ofensas verbales o agresiones físicas a los compañeros de trabajo o jefes: En este caso, no toda ofensa verbal o agresión física ha de ser merecedora de despido, por lo que habrá que atender a la gravedad de la agresión y a las circunstancias concurrentes para determinar si efectivamente la conducta del trabajador es sancionable con un cese.

Disminución del rendimiento en el trabajo: El Bajo Rendimiento o Productividad en el trabajo es una de las causas más frecuentes de despido disciplinario. La principal obligación del trabajador es la de desarrollar su trabajo de acuerdo con la buena fe y de manera diligente, de tal modo que la ejecución de su trabajo debe suponer para el empresario, que este obtenga rentabilidad mejorando la productividad de la empresa.

Falta de disciplina y desobediencia a los superiores: Este tipo de actuaciones suelen ir aparejadas de sanción disciplinaria que, en caso de poder tipificar como faltas muy graves, muy probablemente provocarán un despido. Aunque a veces sea inevitable por las circunstancias en que se trabaja, se recomienda mantener el control lo máximo posible, pues estas situaciones no suelen llevar a nada bueno; mejor tratar de expresar las disconformidades o malestar a los superiores (e incluso por escrito) con tranquilidad.


Seguido a ello, es necesario que conviertas todas estas malas experiencias y las conviertas en aprendizajes, por lo que deberás seguir los siguientes consejos:

Reconocer tu error y aprende de él: Asumir nuestro error es un momento clave para demostrar honestidad con nosotros mismos y asimismo es parte de crecer, pues al reconocer nuestra culpa, seremos capaces de detectar el origen y evaluar qué acciones debemos realizar para evitar caer en el mismo problema. No reconocer un error es como negarse a un aprendizaje.

Busca soluciones: Podemos focalizar toda nuestra atención y energías en cambiar el paso, lo cual nos llevará a un estado constante de estrés y frustración, o podemos emplear nuestras habilidades, capacidad de análisis y experiencia en la solución del problema y en que este no se vuelva repetir.

Sé positivo: Thomas Edison, el creador de la bombilla, dijo esto con relación a su descubrimiento histórico: “No he fracasado, he descubierto 999 maneras de cómo no hacer una bombilla. Una actitud positiva con nosotros mismos y frente al problema es la clave para no estancarse y para salir del hoyo emocional donde el error suele arrastrarnos.

Aprender a decidir: Cometer errores trae consecuencias, así que además de saber asumirlos, es vital aprender a tomar decisiones.


En resumen, el ser capaz de admitir y asumir nuestros errores aumentará nuestra capacidad de resiliencia y mejorará nuestra productividad, pues gracias a todas esas lecciones sabremos qué acciones son las más eficientes ante un determinado problema que ya se nos presento en una ocasión anterior. Asimismo, ello contribuirá a mejorar nuestras habilidades blandas y de esa manera podremos tener la oportunidad de acceder a mejores oportunidades laborales. Si en caso requieras profundizar más acerca de cómo mejorar tu empleabilidad, no dudes en solicitar nuestro servicio para que de esa manera puedas aumentar tus posibilidades de lograr una recolocación laboral exitosa.




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lunes, 3 de agosto de 2020

¿Qué cambios ocasiona la crisis en los procesos de selección de personal?







En estos últimos tiempos de crisis hemos evidenciado que los procesos de selección en lugar de cumplirse se han ido omitiendo de acuerdo a la necesidad de las empresas por llenar una vacante, la reducción en la importancia que se le está dando a los Unidades de Talento Humano ha desembocado en una paulatina desprofesionalización de dichas áreas, que ha conllevado a que el reclutamiento y la selección no sean garantía de escoger el mejor candidato respecto a un puesto requerido.

El nuevo escenario dibujado por la crisis en el mercado laboral está provocando los primeros cambios en los procesos de selección, tanto desde el punto de vista de los candidatos como de las empresas. Con una premisa clara: Aunque las compañías estén adelgazando sus plantillas, seguirán necesitando talento.

Las compañías de vanguardia han advertido los cambios a tiempo e implementan modernas estrategias relacionadas con la selección de su personal clave y con la retención de los mejores talentos.

Ahora los profesionales no son trofeos escasos por los que compitan las empresas ya que el aumento del paro los ha multiplicado en todos los sectores y perfiles. Ahora las empresas tienen dónde elegir, pero no cuentan con los recursos suficientes para contratar.

Cualquier situación económica tiene su reflejo en la selección de personal, sin importar que ésta la lleve a cabo el departamento de RRHH de la propia empresa o bien la externalice.

A continuación, pretendemos matizar algunos de los tópicos más extendidos respecto a la selección en tiempos de crisis. Veamos:

1. La selección es mucho más fácil porque hay más personas en el mercado desde una posición de desempleo. Esto es, en principio, cierto. Incluso podríamos pensar que el candidato accede a un proceso de selección con una actitud más “comprensiva” respecto a determinadas demandas por parte de la empresa. Digamos que, dentro del equilibrio de relaciones laborales, en periodos de crecimiento del desempleo, gana fuerza la parte contratante.

Pero esta tendencia, al menos en parte, se ve compensada por una menor movilidad de los trabajadores ocupados. El conservadurismo de empresa respecto a ampliar su plantilla (a veces más por razones “psicológicas” que reales) tiene su reflejo en una actitud más estable del profesional, más reticente a cambiar de empresa.

2. El candidato es mucho menos exigente. Es cierto que el perfil y la actitud del buscador de empleo es diferente: ahora es mayoritariamente un desempleado o el que cree que va camino de serlo.

En la situación anterior, el candidato era el más inquieto profesional y personalmente (para lo bueno y para lo malo) o el más insatisfecho. El trabajador empleado busca una mejora, un crecimiento profesional, cuando accede a un proceso de selección. Si la mejora no es clara, no se mueve. En cambio, el desempleado no tiene una posición que defender. Por lo tanto, su actitud es más abierta. Valora más que nunca la estabilidad del proyecto que se le ofrece, por encima de otros aspectos que en una situación más benigna de mercado tendría muy en cuenta (horarios, carrera profesional, retribución, ubicación del puesto de trabajo…).

Pero no nos dejemos deslumbrar por las “oportunidades”. Cierto que se puede presentar la oportunidad de contratar a un profesional con la retribución presupuestada, pero con una formación y experiencia mayor de la inicialmente requerida. El riesgo es que es muy posible que a la menor oportunidad nos abandone por un puesto en otra empresa más acorde con su nivel.

3. En una situación como la actual, la función de selección pierde peso, importancia, en la empresa. Si bien es cierto que en buena parte de las empresas el crecimiento de su plantilla se frena (cuando no es negativo) y que la rotación es menor, también es cierto que ante la reducción de plantillas algunos perfiles cambian y eso obliga a contratar a personas con perfil distinto, con unas competencias que ayuden a la empresa a adaptarse a la nueva situación. Crear esos nuevos perfiles que sirvan de base a la “nueva empresa” es todo un reto del departamento de RRHH y representa una actitud más positiva y constructiva que la de lamentarse y esperar que pase el chaparrón.
 
Las empresas que se preparan para las contingencias y logran fomentar la tranquilidad en sus integrantes son las compañías que permanecen en el tiempo. Contratar al mejor talento para tu organización puede traer ciertas dificultades en tiempos de emergencia, debido a la cantidad de fases que requiere un proceso de selección.

En definitiva, también en la selección de Personal, en momentos difíciles como el actual, se te pueden presentar oportunidades para trabajar en la creación de una plantilla adecuada a los nuevos tiempos. ¡Aprovéchala!




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sábado, 1 de agosto de 2020

Procesos de búsqueda en tiempos de crisis





“El factor humano es lo que hace la diferencia entre las compañías de éxito y las que quieren alcanzarlo”

Ante la crisis sanitaria que estamos viviendo, la mayoría de los procesos de selección que estaban en marcha se han visto suspendidos. La incertidumbre provoca que se desconozca si se van a poder incorporar personas a posiciones que estaban previstas en el medio plazo.

La complicada situación económica tiene un fuerte impacto en el mercado laboral, se incrementa la demanda de empleo mientras disminuyen las ofertas. Sin embargo, el aumento de la competitividad y optimización de las organizaciones llevan a requerir perfiles cada vez más completos y a su vez, más escasos en el mercado.


Se ha convertido en un lugar común hablar del talento como imprescindible para que las empresas sobrevivan e incluso prosperen en medio de la crisis y en un entorno cada vez más competitivo. Sin embargo, la coyuntura económica actual puede llevar a la tentación de pensar que nuestro talento está seguro, despreocupándonos por su retención o creyendo que podremos encontrar nuevos talentos con facilidad.

Siendo justos, lo que estamos apreciando en las empresas es que hay una voluntad continuista pero un lógico temor a adquirir un compromiso que no se pueda asumir.

Ya en varias ocasiones se ha pedido que se mantenga a los candidatos seleccionados motivados, pero se evita hacer una carta oferta para su incorporación en fechas posteriores, ante la actual incertidumbre.

El miedo está haciendo que no se analicen los números con perspectiva de medio plazo. Normalmente un candidato tiene un período de prueba en que se puede extinguir la relación, aun cuando la incorporación se hubiera producido en circunstancias normales.


Estamos hablando, es cierto, de un periodo máximo de 3-4 meses sin actividad plena para muchos sectores.

Pero si piensas en posiciones de cierto nivel con voluntad de continuidad y proyección a medio plazo, un profesional contratado por un periodo de unos meses no supone una gran cuantía para una empresa media aceptablemente saneada, teniendo en cuenta el ciclo de vida que tendrá el mismo en la organización. Perder buenos candidatos puede ser peor.Aun así, es comprensible la parálisis.

Cómo afecta la crisis de la COVID-19 a los procesos de reclutamiento

La depresión económica que se va a derivar de la actual crisis sanitaria puede dejar un panorama desesperanzador para emigrantes que se estaban planteando volver a España.

La recesión va a afectar a todos y va a haber profundos cambios económicos y sociales. Algunas tendencias positivas que estábamos viendo en los últimos años van a revertirse y el mercado laboral, en muchos sectores, va a congelarse.


Seguramente, las empresas que vuelvan a contratar van a aprovecharse del parón económico y la escazes de empleo para ofrecer peores condiciones laborales y menos concesiones. Los reclutadores y departamentos de recursos humanos van a ser menos escrupulosos en lso procesos, primando la rapidez y simplicidad de las contrataciones.






Es curioso ver en el gráfico cómo una significativa proporción de candidatos con un nivel superior de estudios (el 98%) concurren a puestos de trabajo donde no se exige una cualificación superior, unas aptitudes concretas o un mínimo grado de formación. Sólo el 2% de candidatos opta a puestos de trabajo que se ajustan a un perfil "sin estudios". Esto es una realidad constante en tiempos de crisis en donde los currículos se adaptan a las circunstancias siendo habitual eliminar méritos del mismo para tener alguna oportunidad en esos puestos de trabajo donde de otra manera el encaje no sería adecuado por sobrecualificación.

A la inversa también se incrementa en tiempos de crisis el número de candidatos con menor cualificación que optan a puestos de nivel superior, aunque en menor proporción que le caso anterior. Conforme se va avanzando en el nivel de estudios el desajuste es menor. No obstante, la media de candidatos que sí se ajustan al perfil requerido en los puestos de trabajo según cada nivel de estudios es aproximadamente de un tercio.





En la figura 2 podemos comprobar cómo las realidades se invierten por efectos de la crisis. Candidatos con un nivel de estudios superior, muchos de ellos con experiencia previa, optan, enviando sus currículos a puestos de trabajo muy incongruentes con la aptitud que tienen. Estos candidatos optan a esos puestos a la desesperada sabiendo que si acceden a esos trabajos lo hacen renunciando a muchas exigencias que se derivarían de sus capacidades, pero lo hacen como vía para reengancharse al sistema laboral que les puede servir de lanzadera o canal para volver en un futuro a conseguir un puesto adecuado a su valía, sobre todo cuando finalice la crisis. En el otro extremo están los candidatos que optan a puestos de nivel laboral superior sin tener la cualificación apropiada. En este caso los candidatos mandan sus currículos asumiendo que enviándolos no tienen nada que perder, a diferencia del supuesto anterior.


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sábado, 25 de julio de 2020

La Inteligencia Emocional y su importancia en procesos de empleabilidad




“Las habilidades blandas y la inteligencia emocional constituyen elementos que hacen la diferencia a la hora de analizar la empleabilidad de los ejecutivos.”

Todos hemos oído hablar de ese concepto tan actual que es la inteligencia emocional. Pero ¿realmente sabes lo que implica en lo relativo al entorno profesional? ¿Eres consciente de la importancia de la inteligencia emocional en el trabajo?

Comencemos por aclarar qué es la inteligencia emocional. Se trata sencillamente de la capacidad de una persona para gestionar sus propias emociones (inteligencia emocional intrapersonal) y las emociones de los demás (inteligencia emocional interpersonal).

Teniendo en cuenta que las emociones son el motor en cualquier acción de cualquier persona, se expresen con mayor o con menor intensidad, queda claro la influencia de la inteligencia emocional en el trabajo.

¿Y qué tienen que ver las emociones y la inteligencia emocional en los procesos de empleabilidad? La verdad es que mucho, así que vamos a intentar compartirte por qué es importante conocerte a ti mismo y gestiones tus emociones.

Muchas personas en desempleo, tras pasar por esa primera fase de shock, por no entender cómo les ha podido pasar esa fase, por el vértigo que supone ese abismo enorme que algunos llaman erróneamente “paro” (ya que el proceso de búsqueda de empleo requiere de muchísima energía y “parados” no se encuentran).

Cuando ya aceptas tu nuevo status y decides que tienes que actuar, encuentran que tienen que comenzar esta fase de acción como un juguete roto.

Tu autoestima está dañada, tus emociones al límite, tu objetivo desenfocado…. Aquellos que habías pasado por estas situaciones seguro que te podrás sentir identificado en algún punto. Pero debes sabes actuar ante esta situación y cuanto antes mejor.

Por ende, faltan profesionales integrales, que además de un gran desarrollo técnico y cognitivo, posean buenas relaciones interpersonales, capacidad de liderazgo, dominio de idiomas y competencias para el trabajo en equipo.

Todas estas habilidades son fundamentales, especialmente en un contexto global dinámico en el cual las empresas están cada vez más buscando ejecutivos con mayor capacidad adaptativa, tolerancia a la frustración y orientación hacia el logro.

Tú como todo un profesional estás hecho de aptitudes y actitudes que te van a ayudar a encontrar ese nuevo proyecto de empleo que estás esperando y no hay tiempo que perder.

Y ahí están tus emociones: el miedo, la vergüenza, la ira, la baja autoestima que influyen enormemente en tus actitudes cuando buscas un puesto de trabajo y te enfrentas a una entrevista.

Si tienes miedo no mostrarás seguridad a la hora de optar por una posición en una empresa, si generas ira y culpas a los demás por tu situación no pasarás a la acción para encontrar un puesto de trabajo, y si tu autoestima está baja es improbable que muestres una actitud optimista y motivada a la hora de enfrentarte a una entrevista de trabajo.

Es por eso que conocer y entender tus emociones, gestionarlas adecuadamente y transformar las negativas en positivas cobran especial importancia en procesos de empleabilidad.

No puedes dejarlas de lado nunca y más en situaciones de procesos de búsqueda activa de empleo.

Vamos a ver cómo estas capacidades de gestionar las emociones propias y las de los demás pueden influir en el trabajo de una persona.


Autoconocimiento

El autoconocimiento es la capacidad de conocer cómo las emociones funcionan en uno mismo. Hay personas en las que el estrés se manifiesta a través de mareos y hay personas en las que se manifiesta sencillamente con un ligero calor. Volverse consciente de estos aspectos ayuda a desarrollar el autoconocimiento.

Si sabes cómo funcionan las emociones en tu cuerpo, sabrás cómo, por qué y cuánto te afectan, qué situaciones las provocan y cómo evitar que emociones como el estrés o la frustración no impidan realizar tu trabajo.

En resumen: a una persona sin autoconocimiento le faltará un eslabón clave para rendir al 100% en su trabajo.


Autocontrol

Una vez que una persona se conoce a sí misma, puede controlarse, pero no al revés. Por eso el autoconocimiento es previo al autocontrol.

Por tanto, la inteligencia emocional en el trabajo exige primero que una persona sepa cómo y por qué le afecta el estrés y después cómo controlarlo, por ese orden. Esto se aplica a todas las emociones dolorosas: frustración, rabia, abatimiento, desmotivación, etc.

Imagina cómo sería una persona que no controla su nerviosismo o su ira en el momento de una reunión comercial con un cliente.

Automotivación

Una vez que eres capaz de controlar tus emociones dolorosas que experimenta tu cuerpo, podrás potenciar tus emociones placenteras. Hablamos de motivación, pasión, ilusión, ganas…

El cerebro humano evolucionó para evitar primero el dolor y, cuando este se encuentra lejos, acercarse al placer.

Es decir, que el cerebro de una persona estresada o desmotivada estará centrado en mitigar esas emociones dolorosas y no podrá centrarse en realizar un trabajo con ilusión, entregar una sonrisa sincera y una conversación alegre a un cliente o generar ideas creativas. Un nuevo ejemplo de cómo influye la inteligencia emocional en el trabajo.

Estos tres pasos, autoconocimiento, autocontrol y automotivación, forman lo que se conoce como inteligencia emocional intrapersonal. Una vez que esta se encuentra estable, podemos pasar a la inteligencia emocional interpersonal.


Empatía

La empatía implica saber qué sienten otras personas y conocer cómo les afecta una emoción determinada. Sin embargo, como decíamos, solo puede alcanzarse si la inteligencia emocional intrapersonal está bajo control. Si una persona no sabe descubrir sus propias emociones, difícilmente podrá detectar las de los demás.

Piensa en lo que la empatía supone para la inteligencia emocional en el trabajo. Una persona empática puede descubrir con facilidad si un cliente se sienta inseguro, nervioso o si desconfía de algo. Y esto, obviamente, es una información excelente para llegar al segundo escalón de la inteligencia emocional interpersonal, que veremos a continuación.


Gestión social

Si eres una persona empática, una vez que has descubierto lo que la otra persona siente, podrás influir en sus emociones. La gestión social es el equivalente en interpersonal del autocontrol y de la automotivación: ayudar a otras personas a controlar sus emociones dolorosas e impulsarles a potenciar sus emociones placenteras, motivándoles.

Está claro que las personas que son capaces de influir en los demás tienen una excelente capacidad de gestión social. Los profesionales motivadores, persuasivos, seductores, que generan confianza, que cierran una gran cantidad de acuerdos comerciales, etc. son personas que han desarrollado su inteligencia emocional en el trabajo de forma exitosa y pragmática. Sin embargo, no debes olvidar que han podido desarrollar su capacidad de gestión social gracias a haber entrenado antes su inteligencia emocional intrapersonal.


Ahora ya conoces los pasos para desarrollar la inteligencia emocional en el trabajo. De ti depende empezar a recorrer el camino.




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